La crítica gastronómica profesional

En 2015 un grupo de amigos, escritores, periodistas y chefs profesionales, en la sobremesa de un festival de comida y vino, platicaban sobre la falta de profesionalismo en la crítica gastronómica y el periodismo culinario. ¿Por qué una profesión tan bonita estaba en manos de pocos privilegiados?

Surgió la pregunta: ¿Cómo debería ser un crítico profesional?

Primero, debe tener pasión por la comida, luego conocimiento gastronómico, finalmente la capacidad de escribir, informar y entretener a los lectores. Siempre con ética y pensamiento crítico. Un buen crítico no nace, se hace.

En esa mesa nació la Escuela Superior de Periodismo Gastronómico y lo que se convertiría en el ambicioso Curso de Formación de Críticos Gastronómicos, un proyecto impulsado por la pasión por el buen comer y el amor por compartir los buenos ratos.

El objetivo estaba sobre la mesa: Formar críticos gastronómicos profesionales. Ahora, había que llevarlo a la práctica.

Los socios fundadores provenían de todas partes del mundo: la Ciudad de México, Guadalajara, Miami y Madrid. ¿Dónde fundar la escuela entonces? "En Internet" dijo uno, "con atención personalizada uno-a-uno a distancia". Estaba decidido.

Proveer los cursos en línea trajo otros beneficios. Alumnos de todo el mundo podrían tomarlos en sus propias casas y en su propio tiempo, desarrollar habilidades periodísticas y de apreciación gastronómica sin importar su ubicación.

En 2017 se publicó el primer curso de formación de críticos gastronómicos de la escuela en línea y, lento pero seguro, el sueño se materializó.

A pesar del buen inicio, hay muchos retos por superar: convencer a la industria de que el buen periodismo gastronómico beneficia a todos, convencer a los interesados de que pueden tener educación de calidad fuera de un aula, y mantener un programa educativo del más alto nivel sin el apoyo de instituciones externas.

El futuro es brillante y esperamos que seas parte de él.

Esa es la historia.